Mostrando las entradas con la etiqueta Fauna. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Fauna. Mostrar todas las entradas

lunes, febrero 13, 2012

Fail

Facultad de sociología.

Tronchas en un semi-rodete. Tostada. Blusa de bambula de colores brillantes, elegantes y de calidad. Pollera larga de lana super fina marrón. Ojotas.

Y en el medio de Buenos Aires, a pasos del subte y mil paradas de colectivo, llega en un auto con patente de éste año.

Estrepitosamente fallido intento de disfraz de hippy.

viernes, mayo 29, 2009

Catata

"Catata", sin nombre ni apellido, junto con su mujer "La Tata", es uno de los personajes más pintorescos de mi niñez. Casi salido de un texto de Cervantes, parte filósofo bucaresco parte arlequín, aparece siempre en épocas de buen clima a celebrar una fiesta, a contar historias estrafalarias, a exhibir conocimientos dudosos y recordar con más queun poco de añoranza tiempos pasados de su niñez.

Llegaba siempre con un montón de golosinas, una amaca paraguaya y la promesa de diversión cuasi mágica y teatral amontonadas en el asiento trasero. Como un duende, o mi versión personal y no imaginaria de "Bogus".

Hoy de grande aún me alegra, y aunque las fábulas tienen más pinta de embustes, y su filosofía más de cursi vulgaridad, sigo percibiendo esa fuerza gravitatoria, esa magia, que hizo que de chica lo adorara. Brindo por su presente de actor de la vida y niñez sana y pobre de días de pesca, piedra y hondas y polenta con pajarito.

domingo, febrero 24, 2008

Lili

La nueva mujer con la que vivo toma el mate tibio, con yerba saborizada con cítricos, al que le agrega unas gotas de chucker y jugo de pomelo o limón, y con una bombilla de plástico. Creo que ésto más o menos la define. Si no, basta agregar que yo tomo el mate super caliente, amargo y con yerba común.

Habla muchísimo. Creo que me sé más o menos toda su vida, la de sus hijos, nieta, amigas, vecinos, novio, nueras, consuegra y empleados/as.

Pero es super amigable, está poco y no espera nada. Creo que vamos a llevarnos bárbaro.

viernes, julio 14, 2006

Abuelos y abuelas

Leía este post y pensaba en mis abuelas, que de alguna manera no son del todo abuelas. No sé si se entiende del todo, pero es así.

Mi abuela paterna es una mujer de 65 con un cuete en el culo, y yo soy tranquila como el agua. Es muy lindo viajar con ella, pero nunca tuve una relación de apego importante como mi prima. Puede que sea porque lo normal para las madres es encargarles sus chicos a sus propias madres cuando tienen que hacer algo, y que no haya pasado el suficiente tiempo de chica con ella para "pegotearme". O porque sí, porque era así como puede llegar a ser nuestra relación. No puede ser mi abuela porque se parece más a una tía frenética.

Mi abuela materna es bipolar. Mis primeros recuerdos de ella son tan opuestos como las fases de su enfermedad: Salir a pasear con ella, las "ranchaditas", mi abuela con una chancleta en la mano, lista para darnos una paliza a mí y a mi hermano, Fran y yo escondiéndonos detrás de un ropero para que no supiera que estábamos en la pieza... De chica intuía estas contradicciones que me hacían balancearme entre el amor y el odio de forma constante. De grande me volví neutral. Neutral como es una desconocida. Hace tiempo que descubrí con dolor que en mi mente no sé separar que es mi abuela y qué su enfermedad. Decidí por ende descartar el asunto.

Tengo otra abuela, que no es abuela pero que para mí es más que las otras. Me pasa recetas, me cuenta historias familiares, me presenta parientes lejanos, me mima, me abraza y se deja mimar, abrazar y cuidar por mí.

Mi abuelo paterno es un ente. Un nombre que cada vez que ronda la casa implica un mini (y ni tanto) caos momentáneo. Mi único recuerdo de él de la niñez es de una vez que vino a casa para navidad y de regalo me dio un Papá Noel que caminaba si le dabas cuerda. Mamá tuvo que decirme que era el abuelo. Mi viejo no estaba por ningún lado.

Mi abuelo materno fue uno de los héroes de mi niñez. Dolió crecer para ver sus defectos, y me dio mucha satisfacción descubrir algunas cosas geniales que no sabía o no me daba cuenta. Con él aprendí a ser paciente mientras me enseñaba a cocinar. Y ordenada. Y limpia. Y laboriosa, pero con gusto, como sólo los chicos jugando a trabajar lo pueden ser.

Pero igual soy un bicho raro, porque todos mis abuelos están vivos, y encima tengo una bisabuela, y tías abuelas, y tías bisabuelas... Toda una gama para encima elegir abuelas postizas. Y abuelos no necesito más. No me puedo quejar.

Banda Sonora: Wind cries Mary - Jamie Collum.

viernes, abril 14, 2006

Esos detalles.

Vivo con una amiga que no limpia la cocina con la valerina porque se ensucia (la valerina), que lava con esponja y detergente la botella del aceite y que come alfajor cortándolo con un cuchillo.

Sé que toma el café suave y con dos cucharadas de azucar, que no puede dormir con luz, que le tiene miedo a las alturas al punto de no poder pararse en un silla, que le dan asco los pelos en la escoba y los restos de comida en la pileta, que ama lavar los platos pero odia secarlos, que se descompone si desayuna, que es ingeniosa para hablar, y graciosa escribiendo, pero que se inhibe frente a extraños, que es malhumorada cuando se levanta y que le tiene miedo a lo no conoce, que es celosa, que es pesimista, que se emociona muy fácilmente y que lo demuestra, que cocina muy bien pero que odia pensar qué cocinar, que es fanática de Coldplay y creció con los Redondos en la sangre, que no podría vivir sin su familia, que odia el pescado por las espinas, la sopa y los zapallitos de tronco hervidos, que miente muy bien cuando hace falta y que sería un excelente locutora.

Y todos esos detalles la definen. Es mi amiga por todos esos detalles, y porque yo los puedo enumerar y sonreir.


Banda Sonora: Oasis - The importance of being idle.

martes, marzo 14, 2006

Los cuentos de la tía Celia

Celia es una tía que es mi abuela postiza. Es la hermana de mi bisabuela, y cumple 73 el próximo lunes. Siempre voy a verla cuando ando por Trenque, y entre tortas, dulces, café en saquitos y (cuando no) licores caseros, me cuenta cada tanto las típicas historias de familia que se escuchan en la sobremesa de las fiestas.
Como cuando era chica y con sus hermanos creían que los teros eran bichos deformes por tener las patas tan largas e iban y se las cortaban a la altura de las rodillas (no entiendo cómo hacían para atraparlos), o cuando hacían tortas de barro con los huevos del gallinero.
Pero creo que ni sumando todas sus diabluras de chicos se puede lograr una historia digna de un cuento como las que tiene en su haber ya de grande, ya sea de ella o de sus hermanos.
Entre esas está la vez que llegó al hospital con una tijera en el cachete del culo, porque tratando de bajar los racimos de uvas de la parra se cayó de la silla en la que estaba parada, y, al querer atajarse, le quedó la mano de la tijera debajo.
Otra es la que me contó de su hermana, que haciendo un budín encontró sólo un molde de torta común. Como necesitaba algo para hacer el centro, no tuvo mejor idea que poner una lata de arvejas... cerrada, y lo dejó al hermano cuidando el horno. Menudo susto para el tío, cuando la lata reventó y bañó toda la cocina de arvejas...


Banda Sonora: The Strokes - Room on fire.

viernes, septiembre 02, 2005

Homenaje a los señores repartidores

Hi hi.
Hoy escribo desde casa...
- ¿Cómo?¿Ahora tenés internet?
- Eh... No...
Escribo en casa, lo subo en el ciber. Por lo menos así la banda sonora va a ser algo mejor...


Banda Sonora: Jewel
(No podía aguantar hasta el final ^_^ )



En fin, sigamos con lo nuestro (o lo mío, que va).

Señores y señoras, señoritas, chicos, chicas, indecisos, etc. Habitantes de esta ciudad porteña, capital de este país llamado Argentina, siendo ustedes tantos millones, ¿alguna vez alguno de ustedes notó a esos bizarros trabajadores apodados repartidores?.Ojo, no me refiero a cualquier especimen de estos, sino a una raza en particular: los repartidores de los supermercados, esos a los que las cajeras usualmente llaman cadetes. Pero tampoco a cualquiera de estos, no señor. Este post refiere exclusivamente (waaa, palabras mayoooreeess) al grupo que reparte a pie.¿Han notado alguna vez lo loco de su trabajo?.

Paso a continuación, a relatarles cómo yo trataba de explicarle a mi siempretandelinterior madre, cómo hacían estos valientes muchachos para llevar cajones y cajones de entregas sin morir en el proceso, cosa que a mí ya no me sorprendía puesto que vivo acá, pero que, realmente... ¡Que coraje!... O qué hambre...

Yo le decía: Van llevando los cajones apilados sobre una especie de carrito. Pero no es un carrito. No tiene bordes, ni manijita tipo volante, nada. Lo van ampujando desde atrás, y de vez en cuando toman velocidad y se suben encima tipo patineta, mientras se agarran de los mismos cajones y asoman la cabecita apeeeenas un poquitito por encima o por el costado para no estrolarse con cualquier cosa que pueda llegar a haber por delante.
Mi vieja: ¿Y cómo hacen para ir por las veredas, si están llenas de baches?.
Yo: Noooo, ¿Cómo van a ir por la vereda?. Van por la calle. (Y yo que lo decía como quien dice que la lluvia cae de arriba para abajo). No sabés lo que es verlos ir por las avenidas, tipo la Santa Fé. Encima no van por el carril de más a la derecha, sino por el segundo, o el tercero. Pero, la verdad es que, aunque parezca raro, es lo más razonable. A la derecha los deben de apretar los colectivos en las paradas, y en el resto de los carriles los autos no los chocan porque el seguro y los quilombos los pagan ellos... (Claaaaaro, todo muy razonable).

Mi vieja no podía parar de reirse, mientras se pintaba el cuadro de un mar de tacheros, colectiveros y automovilistas estresados abríendose ante el paso de un flaco empujando una pila de cajones sobre una patineta... Sumamente bizarro.