
sábado, abril 07, 2012
martes, febrero 28, 2012
Cocina
En el momento en que entraste a la cocina de alguien sin pedir permiso, y usaste algo sin que te lo dieran, acabás de formar parte de la vida de esa persona. Y esto es porque la cocina es el templo de toda una ceremonia: el ritual de alimentar.
Salvo tal vez la cultura yanqui y la de las "familias-video-match", en el resto se da que una simple comida implica mucho más que eso. Comer no es lo mismo que alimentarse, y normalmente, durante las comidas, hacemos más que comer. Unos cocinan con amor y hacen un servicio, otros ponen la mesa y colaboran, todos comen y disfrutan, y charlan, algunos juntan las cosas y ordenan, otro lava, otro seca, y toda una cooperativa orquestada en un placer se forma de la nada y en concierto tácito. El café y la sobremesa es el punto cúlmine. Dime cuánto dura la sobremesa, y te diré que tanto se quieren sus integrantes.
Entrar a la cocina de otra persona es como ver a una madre amamantando; es como leer por sobre el hombro del autor el borrador de un libro. Es desnudar la cotidianeidad.
jueves, febrero 16, 2012
Tacos y tarta
sábado, mayo 28, 2011
Prototipo de Sim
Me mudé hace poco. Conversación por chat de viernes por la noche:
Naty: toy cocinando, así que vuelvo cada tanto
Flor!: jajaj dales
Flor!: y yo estoy con los chicos asi que igual =D
Flor!: extraño nuestras cenas ----> salsa rosaaaaaaaaaaaa
Naty: sep
Naty: estaba por hacer dicho sea de paso
Naty: pelé el ajo, saco la lata de tomate, abro el segundo cajón...
Naty: no tengo abrelatas
Naty: cambio drástico de menu
Naty: jajajajaja
Flor!: jajajajajajajaja
Flor!: un cuchillo?
Flor!: o es moy arriesgado?
Flor!: jajajajajaja
Naty: lo pensé
Naty: hasta lo puse de canto sobre la lata
Naty: pero tuve un segundo de espíritu fuera del cuerpo y me dije: quién es la loca desesperada esa que piensa abrir una lata con un tramontina y desistí
Flor!: jajajajjaja
Flor!: no, ademas vos haciendo eso no sos recomendable
Naty: mmm
Naty: saw 5
Naty: que rico
viernes, mayo 29, 2009
Catata
Llegaba siempre con un montón de golosinas, una amaca paraguaya y la promesa de diversión cuasi mágica y teatral amontonadas en el asiento trasero. Como un duende, o mi versión personal y no imaginaria de "Bogus".
Hoy de grande aún me alegra, y aunque las fábulas tienen más pinta de embustes, y su filosofía más de cursi vulgaridad, sigo percibiendo esa fuerza gravitatoria, esa magia, que hizo que de chica lo adorara. Brindo por su presente de actor de la vida y niñez sana y pobre de días de pesca, piedra y hondas y polenta con pajarito.
domingo, noviembre 09, 2008
Como agua para chocolate
La cocina de mis tías, donde aprendí los secretos de la familia, de la preparación de confituras y el horneo de tortas. La cocina de mi casa, con la hornalla siempre prendida bajo la pava, el horno roto, la mesada llena. La cocina de mis amigas en la anticipación de una cena-fiesta-reunión.
Y por sobre todo, la cocina de mi abuelo, siempre grandes, siempre en calma, con esa sabiduría y paz que dan los años y el saber que se está donde se debe. Porque ahí aprendí sobre la paciencia, y a volver a empezar si (y cuando) algo (o todo) sale mal. Y a cocinar con amor.
Porque desde la receta a comprar los ingredientes, a cortar y preparar y luego cocer, todo el ritual es una tonada pacífica y sin pretenciones, que olvida todos los problemas de mundo. Preparas para otros, y es un acto de cariño y sevicio.
Como en el libro "Como agua para chocolate" desde la receta y la comida se cuenta la vida, desde cada cocina en que estuve puedo recordar la mía.
